En ocasiones escuchamos o leemos que las energías renovables dañan el medioambiente rural y suponen una amenaza para la vida animal y vegetal… pero nada más lejos de la realidad: son argumentos sin fundamento científico.
En realidad, las renovables crean empleo, impulsan el desarrollo económico rural, sujetan la población al territorio, optimizan el uso de la tierra permitiendo combinar cultivos con plantas de energía solar o parques eólicos que se integran perfectamente con la biodiversidad.
Para que el círculo se terminara de cerrar, se necesitan redes eléctricas con capacidad suficiente para conectar nuevas industrias y atraer nuevas oportunidades de inversión en el territorio. Si la red eléctrica no estuviese saturada, los beneficios tangibles en empleo, industria y desarrollo local serían más palpables.
Mito 1: Los parques solares ocupan tierra que deja de usarse para cultivar.
La mayoría de las instalaciones permiten uso compartido, con la agricultura y el pastoreo, con mínima interferencia. De hecho, los parques fotovoltaicos sólo ocupan en España el 0,2% de la superficie agraria útil.
Mito 2: Las placas solares aumentan el riesgo de incendios
Los incendios como consecuencia de las plantas fotovoltaicas o las baterías no son comunes y, además, fácilmente evitables a través de controles de calidad. Además, en el caso de los paneles, amortiguan las temperaturas: elevándolas en invierno y reduciéndolas en verano.
Mito 3: Las renovables provocan despoblación porque el campo deja de ser útil para la agricultura o ganadería.
Todo lo contrario, las renovables fijan población al territorio al crear empleo local y reactivar municipios que sufren de emigración o abandono. De hecho, según estudios la actividad empresarial crece de media un 3% y el empleo un 7% cuando se instalan renovables en una zona.
Mito 4: El impacto ambiental y paisajístico de las energías renovables es elevado.
Las instalaciones deben superar evaluaciones ambientales muy rigurosas con medidas tanto correctivas como compensatorias para asegurar el respeto a la biodiversidad.
Mito 5: La falta de regulación provoca una proliferación de instalaciones sin control
Existe un amplio marco normativo que recoge dónde se pueden instalar y los requisitos necesarios.. Tanto los parques eólicos, las plantas fotovoltaicas como las líneas de redes eléctricas pasan estrictos análisis de impacto medioambiental y hay zonas especialmente protegidas en las que no es posible instalarlos.
Mito 6: Las renovables generan los mismos residuos contaminantes que otras energías
El 90% de los materiales de las instalaciones renovables se reciclan utilizando métodos mecánicos, térmicos (como la pirólisis o incineración para generar energía) o químicos (como la solvolisis para separar la resina y las fibras).
En definitiva, las energías limpias generan un impacto positivo en el entorno rural, creando un modelo energético más justo y equilibrado gracias a la sinergia entre naturaleza, empleo y medio ambiente.









