Cazadores de mitos climáticos, El vehículo eléctrico

Mitos sobre el coche eléctrico

¿Cuántas veces has escuchado que los coches eléctricos contaminan igual o más que los de gasolina cuando tienes en cuenta todo el proceso de fabricación? Es una de las afirmaciones más recurrentes de los adversarios de la movilidad eléctrica, a la que se suman otras como que las baterías no se reciclan o que se estropean más. A continuación, desmontamos estos mitos.

Mito 1: La fabricación de un coche eléctrico contamina tanto que no compensa su uso frente a los de combustión

Aunque los coches eléctricos no emiten gases contaminantes mientras circulan, su fabricación genera más emisiones iniciales, debido a la producción de las baterías. Pero ese exceso de emisiones se amortiza tras recorrer unos 17.000 kilómetros, algo que se alcanza normalmente en el primer o segundo año de uso. De hecho, si comparamos el ciclo de vida completo, los coches eléctricos contaminan casi 4 veces menos que los de combustión.

La contaminación al fabricar un coche eléctrico se compensa en apenas uno o dos años de uso

Mito 2: Si la electricidad se obtiene de fuentes no renovables es igual de contaminante para el medio ambiente

El uso de la electricidad obtenida de fuentes no renovables dependerá del país y del mix eléctrico, pero incluso en el peor escenario, la huella de carbono de un coche eléctrico es significativamente inferior: entre un 20 y un 70% incluso cuando la electricidad proviene de fuentes como el carbón. Además, el motor eléctrico es mucho más eficiente que el térmico, lo que reduce la huella de carbono total al necesitar menos energía.

En España la situación es especialmente favorable, según Red Eléctrica, el 75,5% de la generación eléctrica de 2025 fue sin emisiones de CO2.  Esto significa que cada año que pasa, cargar un coche eléctrico en España es más limpio. El coche de gasolina, en cambio, seguirá quemando combustible fósil hasta el final.

Aun proviniendo de fuentes no renovables como el carbón, el coche eléctrico es más limpio que el de combustión con diferencia

Mito 3: Las baterías son muy contaminantes porque no se reciclan

Los materiales que componen las baterías de los vehículos eléctricos sí se pueden reciclar y reutilizar. Hoy se alcanzan tasas de recuperación de materiales de las baterías cercanas al 70%, incluso casi del 100% de las baterías de plomo. Además, las baterías pueden tener una segunda vida más allá de su función en un coche eléctrico como fuentes de energía para otros usos. En España se estima que en el año 2030 el reciclaje de baterías de vehículo eléctrico proporcionará más del 80% del litio y el 60% del cobalto que necesitarán las nuevas baterías que se produzcan ese mismo año.

Los materiales de las baterías sí se reciclan y las mismas pueden tener una segunda vida como almacenamiento energético. Para 2030, casi toda la materia prima de las baterías nuevas vendrá de las antiguas

Mito 4: No existe una red de recarga suficiente para la demanda actual y se tarda mucho en cargar la batería

Disponemos de una red de recarga pública que se puede considerar como suficiente para atender a la demanda actual. Son más de 32 mil puntos de recarga que se ampliarán gracias a la normativa europea, que prevé instalar un punto de recarga cada 60 kilómetros en la red básica de carreteras y cada 100 kilómetros en el resto de vías. El desafío real está en la distribución de esos puntos entre zonas urbanas y rurales, donde aún existen desigualdades.

En cuanto al tiempo de carga de la batería, la mayor parte de los modelos comercializados disponen de carga rápida con la que alcanzar un 80% en un tiempo inferior a 30 minutos.

Existe una red de recarga suficiente, con más de 32 mil puntos que irán ampliándose en el futuro, donde los coches pueden recargar cerca del 80% en apenas media hora

Mito 5: Los coches eléctricos se estropean más y las baterías suponen un mayor riesgo de incendio

El último de los grandes mitos pone el foco en el coste del mantenimiento y el riesgo de deterioro de las baterías. Nada más lejos de la realidad. Los vehículos eléctricos son mecánicamente más simples al presentar un menor número de componentes y por ello sufren un menor desgaste. En cuanto a las baterías, en países como Suecia o Noruega –con una cuota de estos vehículos por encima de la media– la tasa de incendio es equivalente o incluso inferior a la de los vehículos de combustión.

Los coches eléctricos se desgastan menos al ser mecánicamente más simples y sus baterías no suponen un riesgo de incendio

A pesar de los retos pendientes, queda claro que los mitos sobre la movilidad eléctrica tienen más de percepción que de realidad. La tecnología avanza, las redes de recarga crecen y el mix eléctrico es cada vez más limpio. Apostar hoy por un coche eléctrico no es solo una decisión medioambiental acertada, también es más económica y segura.

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