La buena noticia: el ahorro de energía tiene hoy un valor de mercado. Así funcionan los CAE y por qué el sector terciario aún tiene mucho recorrido.
La eficiencia, en el centro de la agenda europea
El coste de la energía se ha convertido en una de las mayores amenazas para la competitividad de la industria europea. Y la salida no es solo consumir menos, sino medir y gestionar mejor. Así lo plantea la Comisión Europea en su reciente hoja de ruta para la digitalización y la IA en el sector energético (Strategic Roadmap for Digitalisation and AI in the Energy Sector – COM(2026) 501 final): el dato, la digitalización y la inteligencia artificial son las palancas para reducir costes y ganar eficiencia.
La conclusión es directa: gestionar bien la energía ya no es solo una cuestión ambiental, es competitividad. Y en España hay un mecanismo que convierte ese ahorro en un ingreso directo para las empresas y los particulares. Se llama Certificado de Ahorro Energético.
Qué es un CAE y cómo funciona
El Certificado de Ahorro Energético (CAE) es la traducción del ahorro energético a euros. Un CAE equivale a 1 kWh de ahorro de energía final acreditado. El sistema, en vigor en España desde 2023 (Real Decreto 36/2023), obliga a las grandes comercializadoras de energía a justificar cada año un volumen de ahorro; y, como no pueden ahorrar por sus clientes, compran ese ahorro a quien lo genera y lo demuestra.
Conviene aclarar qué no es
No es una subvención ni una ayuda sujeta a presupuesto público. Es una compraventa dentro de un mercado regulado, con comprador obligado por ley. El ahorro no se autocertifica: lo verifica una entidad acreditada por ENAC, y solo cuenta el ahorro adicional, por encima de lo que exige la norma.
Un mercado que roza los 10.000 GWh
Aquí está la clave para las empresas: industria y terciario concentran el 63,6% de ese mercado, con la industria a la cabeza (55,6% del total). El sistema ya ha alcanzado una escala relevante. A 30 de junio de 2026 acumulaba cerca de 9.990 GWh de ahorro solicitado en más de 8.200 solicitudes. Es decir, la mayor parte del valor de los CAE se está generando precisamente en plantas, edificios y actividades de servicios.
El terciario, el gran margen por explotar
Dentro de ese mapa, el sector terciario, oficinas, comercio, hoteles, sanidad, edificios, es la gran oportunidad todavía sin aprovechar. Pesa solo un 8% del mercado, pero crece con fuerza: del 7,9% en 2024 al 18,3% en el primer semestre de 2026. Está, además, muy concentrado en Madrid e infra desarrollado en el resto del país.
Las actuaciones más habituales dan pistas de por dónde empezar: bombas de calor, sistemas de control y gestión de edificios, iluminación eficiente y refrigeración en el terciario; y variadores de frecuencia y actuaciones singulares en la industria. Son medidas que muchas empresas ya estaban valorando por puro ahorro de factura y que, con el CAE, se financian en parte solas.
Muchos expedientes se caen por la dificultad de medir el ahorro
Como advierte la propia Comisión Europea, el cuello de botella no es la tecnología, sino en el dato: sin una medición rigurosa no hay ahorro que se pueda certificar ni reportar. Un CAE solo vale si el ahorro se demuestra con solidez ante el verificador, y ahí es donde muchos expedientes se caen. Este es el punto en el que hay que apoyarse en empresas externas como Certex Innova, que pueden medir el ahorro, certificarlo y cobrarlo.
El coste de esperar
El CAE cotiza en un mercado cuyo valor fluctúa, así que cada mes que pasa es ahorro que se deja de monetizar. Para una industria y un terciario presionados por los costes energéticos, la eficiencia ha dejado de ser solo una medida de ahorro para convertirse en una vía de ingresos y de competitividad.
Fuentes: Comisión Europea, COM(2026) 501 final (2026); smartEn/DNV e IEA (citados en dicha comunicación); MITECO (Sistema CAE); BOE (RD 36/2023); A3E (I Observatorio del Sistema CAE, con Deloitte); Funcas.









