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Conclusiones:
  • El suministro eléctrico es un servicio esencial para el desarrollo de una vida digna en la sociedad actual, lo que implica que se debe garantizar su suministro, calidad, continuidad y su seguridad.
  • El sector energético se está enfrentando a grandes retos en un corto periodo de tiempo, tomando las medidas necesarias para garantizar el servicio a la vez que asegura la protección de sus empleados.
  • Desde el Gobierno se han puesto en marcha una serie de medidas temporales sobre el suministro de electricidad orientadas a la protección de los consumidores, tanto a los domésticos como a las empresas que se están viendo afectadas por esta crisis.
  • Desde que se declarase el Estado de Alarma, la demanda de electricidad en España ha caído en torno a un 13% con un gran impacto en los sectores productivos, mientras que la demanda residencial ha aumentado ligeramente. Como consecuencia de la menor demanda, y de la caída del precio de las commodities, los precios del mercado mayorista de electricidad han disminuido en marzo y abril en un 43% y 65% respectivamente comparados con los mismos meses del año 2019.
  • Una vez finalice la situación de crisis sanitaria actual, habrá que buscar fórmulas para relanzar la actividad económica. En este marco, el sector energético, gracias a su probado efecto de arrastre, será una herramienta muy útil de ayuda a la reactivación de la actividad y del empleo.


1. ¿Qué implicaciones tiene el hecho de que el suministro de electricidad sea esencial?

El suministro eléctrico es un servicio esencial para el desarrollo de una vida digna en la sociedad actual, lo que implica que se debe garantizar su suministro, calidad, continuidad y su seguridad.

En el marco actual de crisis sanitaria en el que se encuentra inmerso nuestro país desde el mes de marzo, el sector eléctrico se está enfrentando a grandes retos como consecuencia de este hecho. El suministro eléctrico está siendo un elemento clave para la vida de los ciudadanos en la solución de esta complicada situación, no solo porque gracias a la electricidad, la vida en los hogares de las familias que se encuentran confinadas es mucho más confortable, sino también porque es un aspecto primordial en infraestructuras tan importantes como los hospitales, hospitales de campaña, hoteles medicalizados o residencias de ancianos. Instalaciones que han visto su demanda incrementada exponencialmente, y en las que la salvaguardia de la calidad del suministro seguro por parte de las compañías eléctricas ha sido clave para salvar las vidas de muchas personas.

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2. ¿Qué medidas ha tomado el sector en esta crisis sanitaria?

El sector energético se está enfrentando a grandes retos en un corto periodo de tiempo y, consciente de que el servicio que presta es de carácter esencial, está tomando las medidas necesarias para garantizar el servicio a la vez que asegura la protección de sus empleados.

La pandemia ha puesto de manifiesto, hoy más que nunca, la importancia para la sociedad de contar con un suministro eléctrico resiliente y seguro. Esta crisis sanitaria está provocando que, en ciertos lugares estratégicos, para la contención de esta enfermedad, la demanda eléctrica se vea muy incrementada en un espacio de tiempo muy corto. En este sentido, todo el sector está aportando, vigilando en primer lugar la protección de sus empleados y priorizando la ampliación de potencia en este tipo de instalaciones.

Por otra parte, las empresas, también están ofreciendo facilidades de pago, mediante el aplazamiento de facturas para clientes domésticos, pymes y autónomos, paralizando las interrupciones de suministro por impago a vulnerables. Además, todo el sector energético está haciendo su aportación, realizando donaciones de material sanitario, entre otras iniciativas solidarias.

3. ¿Qué medidas está tomando el Gobierno con respecto al suministro eléctrico durante esta crisis sanitaria?

Desde el Gobierno se han puesto en marcha una serie de medidas temporales debido al carácter esencial del suministro de electricidad orientadas a la protección de los consumidores, tanto a los domésticos como a las empresas que se están viendo afectadas por esta crisis.

Desde el Gobierno se están tomando distintas medidas que afectan a las empresas del sector y dan un alivio a sus consumidores. En relación con los más vulnerables, el Gobierno ha prorrogado la vigencia del bono social (descuento en la factura eléctrica) de los actuales beneficiarios de forma automática durante 6 meses (Real Decreto-ley 8/2020), ha expandido su aplicación a autónomos que hayan tenido una fuerte paralización de su actividad como resultado de esta pandemia, además de prohibir la suspensión del suministro eléctrico en el caso de impago a los consumidores incluidos en esta categoría (Real Decreto-ley 11/2020).

Asimismo, da cobertura a las pymes o consumidores industriales para suspender o modificar temporalmente sus contratos de suministro, con el fin de adaptar sus contratos a sus nuevas pautas de consumo, sin ningún cargo o penalización. Además, se posibilita el cambio de potencia contratada o el peaje de acceso sin coste alguno para el cliente (tampoco para potenciales incrementos posteriores). Para prevenir que el impacto de estas medidas recaiga en las comercializadoras, se les permitirá solicitar las garantías de financiación definidas en el Real Decreto-ley 8/2020.

4. ¿Cómo está impactando esta crisis en los resultados del sistema eléctrico?

Desde que se declarase el Estado de Alarma, la demanda de electricidad en España ha caído en torno a un 13%, con un gran impacto en los sectores productivos, mientras que la demanda residencial ha aumentado ligeramente. Además, los precios del mercado mayorista de electricidad (pool) han disminuido en marzo y abril en un 43% y 65% respectivamente comparados con los mismos meses del año 2019.

Figura 2 tituloEl sector energético no está siendo ajeno a los problemas asociados a la caída generalizada de la demanda en todos los sectores económicos como consecuencia de la suspensión de la actividad comercial y a la interrupción o ralentización de la producción industrial. Esto ha tenido como consecuencia una caída de la demanda nacional de electricidad. De acuerdo con los últimos datos disponibles en REE, la caída de la demanda en marzo y en abril con respecto al mismo mes de 2019 fue del 5% y 17% respectivamente.

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Esta bajada de la demanda eléctrica ha provocado un descenso del precio del pool, que se ha visto disminuido en un 64% desde que se iniciase el confinamiento, registrando valores de hasta 12,4 €/MWh de media semanal. Esto implica que los precios del pool han disminuido en marzo y abril en un 43% y 65% respectivamente comparados con los mismos meses del año 2019. Pero este descenso se debe también a la bajada del precio de las commodities, condicionadas asimismo por esta situación (el precio del barril de Brent ha caído más de un 60% desde principios de año), a la bajada del precio de los derechos de emisión de CO2 en Europa y a una mayor producción eólica e hidráulica debido a las condiciones climáticas.

Por todo ello, se anticipa una reducción de los ingresos y beneficios de las actividades energéticas durante la pandemia y en algunos casos, como en el de las centrales nucleares, en abril ni siquiera obtuvieron ingresos suficientes para el pago de los impuestos fijos que les aplican.

5. ¿Cuál será el papel del sector energético después de la crisis sanitaria?

Una vez finalice la situación de crisis sanitaria actual, habrá que buscar fórmulas para relanzar la actividad económica. En este marco, el sector energético, gracias a su probado efecto arrastre, será una herramienta muy útil de ayuda a la reactivación de la actividad y del empleo.

Una vez finalice el Estado de Alarma, habrá que hacer frente a una crisis económica que impactará a todos los sectores. Para afrontar la recuperación, no hay duda de que el sector energético, gracias a su capacidad tractora de la economía y la industria, será una herramienta muy útil de ayuda a la reactivación de la actividad y del empleo, aportando las capacidades nacionales al servicio de la reindustrialización.

Ahora es, si cabe, más importante la apuesta por el cambio a usos menos contaminantes, invirtiendo en energías renovables, o la movilidad y calefacción sin emisiones (rehabilitación de nuestras viviendas), como palancas para estimular el crecimiento económico y la competitividad, a la vez que contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.

En esta línea, la hoja de ruta para la recuperación económica presentada recientemente por los presidentes de la Comisión y del Consejo Europeos identifica la transición verde y la transformación digital como los protagonistas necesarios del relanzamiento y la modernización de nuestra economía y, adicionalmente, organizaciones nacionales como el Grupo Español para el Crecimiento Verde han situado el “Green Deal” como la hoja de ruta política para la recuperación económica una vez remita la crisis sanitaria.

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