Un mayor número de vehículos eléctricos podría provocar una crisis petrolífera en 2023

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    Bloomberg ha publicado el video “Electric Cars Could Wreak Havoc on Oil Markets Within a Decade” en el que analiza el futuro de los vehículos eléctricos y su efecto en el petróleo. Según el vídeo, un aumento en el número de vehículos eléctricos provocaría una caída de la demanda de petróleo, creando una crisis petrolífera en 2023 similar a la experimentada en 2014.

    Históricamente, en el sector energético existía el convencimiento de que el “pico de petróleo”[1] se alcanzaría en un espacio de tiempo relativamente corto, dominando la percepción de este combustible como un bien escaso. Sin embargo, en los últimos años se han desarrollado múltiples tecnologías para obtener petróleo como el “fracking”, extracción en aguas profundas o incluso de arenas petrolíferas que han cambiado radicalmente su consideración como bien escaso. A este crecimiento de la oferta, se le añade también el temor de una futura reducción de la demanda, como consecuencia del despliegue del vehículo eléctrico que agravará en esta dirección.

    En 2016, el parque automovilístico mundial es de 1.000 millones de vehículos de los cuales solo un 0,1% son eléctricos. La Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) estima que en 2040 este porcentaje se elevará hasta el 1%. Sin embargo, esta penetración podría ser aún mayor si se considerasen modelos de proyección con crecimientos exponenciales (crecimientos en forma de “S”) similares a los ocurridos con otros productos como el televisor, la nevera o los ordenadores portátiles.

    Hacer pronósticos de la demanda futura de los vehículos eléctricos es complicado al no ser un producto plenamente desarrollado y maduro. No obstante, sí que es observable cómo diversas compañías de automóviles, como Tesla, Nissan y Chevrolet, pretenden comercializar vehículos eléctricos a un precio de 30.000 dólares. A esto hay que añadir los miles de millones que están invirtiendo otras compañías automovilísticas para el desarrollo de nuevas gamas de coches eléctricos.

    Así, se espera que para 2020 se haya desarrollado la tecnología necesaria para disponer de vehículos eléctricos más rápidos, seguros, económicos y prácticos que los tradicionales.

    No es necesario que el coche eléctrico alcance una penetración muy relevante en el parque de automóviles para que influya de manera significativa en el precio del petróleo. Observando lo sucedido en 2014, se concluyó que el principal factor de la fuerte caída de los precios de petróleo fue una sobreoferta de 2 mbbl/día. Una crisis parecida podría ocurrir si la demanda de petróleo se redujera por el despliegue de los vehículos eléctricos. Por ejemplo, Tesla actualmente vende 50.000 coches eléctricos al año y pretende comercializar 500.000 en 2020. Cada vehículo eléctrico reduce la demanda de petróleo en 15 bbl/año. Si asumimos que Tesla cumple su objetivo de ventas y que los demás fabricantes aumentan su producción de forma que mantenga su cuota de mercado, eso significaría que para 2023 la demanda de petróleo se reduciría en 2 mbbl/día, que podría provocar un efecto similar al de 2014. Esta crisis sólo sería el principio de una disminución generalizada de la demanda de petróleo en la medida en la que se espera que para 2040 un 50% de los nuevos vehículos sean eléctricos.


    [1] El pico petrolero (peak oil) es el momento en el cual se alcanza la tasa máxima de extracción de petróleo global y tras el cual la tasa de producción entra en un declive terminal.

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