La reciente guerra en Oriente Próximo entre EE. UU e Israel contra Irán está repercutiendo en las facturas de gas y gasolinas de los consumidores. El ataque ha desestabilizado a varios países exportadores energéticos y ha disparado los precios de petróleo y gas natural licuado. Sin embargo, el precio de la electricidad en España se mantiene bajo gracias al aporte de las renovables al mix eléctrico de España.
La invasión de Rusia a Ucrania y el posterior conflicto bélico evidenció que los países energéticamente dependientes de combustibles fósiles están en una situación de desventaja ante crisis de suministro y que una mayor autonomía es una necesidad geopolítica y económica.
Los precios de futuros de gas se han llegado a disparar más de un 50 por ciento y el precio del barril de Brent cerca de un 10 por ciento, a lo que hay que sumar la inestabilidad del estrecho de Ormuz –por donde transita más del 20 por ciento del comercio marítimo de petróleo–.
Por lo que la electricidad respecta, España parte de una posición más resiliente por el peso de las renovables, la energía nuclear y las reservas hidráulicas. Sin embargo, la fiscalidad penaliza la competitividad de la electricidad en comparación con el gas natural y los derivados del petróleo. Es decir, el sistema fiscal actual en España penaliza el producto nacional (electricidad producida con renovables autóctonas) y beneficia el producto importado (gas natural, gasolina y gasóleos). No se trata de una limitación tecnológica ni de recursos, sino de cómo está diseñada la fiscalidad de cada vector energético (electricidad, gas, petróleo).
Electrificación: la mejor forma de blindarnos ante la inestabilidad geopolítica
España sigue siendo muy dependiente de terceros países para el consumo del transporte, calefacción e industria. No en vano, el petróleo y el gas suponen más del 90 por ciento de las importaciones energéticas de España, según el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
La buena noticia es que, gracias a la electrificación, sería posible reducir de forma significativa el consumo de combustibles fósiles en sectores como la industria, el transporte o la climatización.
Sin embargo, la autonomía energética no depende únicamente de la disponibilidad de energía renovable, sino de que haya las infraestructuras necesarias para que esa electricidad producida de forma competitiva con energías renovables llegue a los polígonos industriales, a las nuevas promociones de viviendas, a los puertos y a toda la demanda en general. Para ello, es imprescindible invertir en redes eléctricas capaces de dar acceso a la demanda en tiempo y forma.
En el sector industrial, por ejemplo, las redes de transporte y distribución no cuentan en muchos casos con la capacidad suficiente ni llegan a los polígonos en los plazos necesarios, lo que provoca retrasos importantes. A ello se suma que obtener permisos para aumentar la potencia o conectarse a la red puede tardar años, frenando proyectos de inversión que requieren rapidez. Esta situación hace que algunas empresas que quieren instalarse en España terminen optando por otros países con un acceso más sencillo a la red eléctrica.
También es importante contar con sistemas de almacenamiento de larga duración, como el bombeo hidroeléctrico que permiten almacenar electricidad en periodos de abundancia en cuanto a generación renovable, para liberarla cuando los precios de la energía aumenten o la propia producción disminuya.
Electrificar la industria en particular y nuestra economía en general sería la mejor manera de evitar las consecuencias energéticas derivadas de conflictos externos, como la escasez o el aumento de precios y mejorar la competitividad en el marco de la transición energética. Por tanto, la descarbonización y transición energética hacia tecnologías electrificadas generaría estabilidad frente a la volatilidad de los precios, reducir la dependencia del gas y, además, permitiría reforzar la autonomía nacional y generar miles de empleos.
Consumir electricidad producida con energías renovables autóctonas equivale a ser inmunes ante conflictos energéticos.









