En el muy corto plazo (desde unas horas a unos pocos minutos antes de la entrega física de la energía) los generadores (y en algunos casos también la demanda) ofrecen una serie de servicios al Sistema a través de varios mercados organizados por el Operador del Sistema (Red Eléctrica de España), para que éste pueda operar el sistema con las suficientes garantías de seguridad y fiabilidad que se requieren, y cuyas características están establecidas en los denominados Procedimientos de Operación del Sistema (PO).
Estos servicios son asignados por el Operador del Sistema en base a una serie de mercados “de ajuste” donde los agentes pueden ofrecer en competencia los productos requeridos (restricciones, banda de regulación, energía secundaria y terciaria, gestión de desvíos, etc.), los cuales están definidos y regulados en los mencionados POs.
Existen diferentes tecnologías disponibles para producir electricidad, las cuales tienen diferentes características técnicas y estructuras de costes (de inversión, operación y mantenimiento, etc.). Todas ellas se complementan para suministrar la energía que demandan los consumidores en cada momento al menor coste posible y con el nivel de calidad requerido. Efectivamente, al no ser la electricidad un producto almacenable resulta necesario producir en cada instante exactamente la energía que se consume, utilizando para ello de forma simultánea varias tecnologías de producción diferentes.
Entre las tecnologías más relevantes cabe destacar a la hidráulica (fluyente, con embalse de regulación, bombeo), nuclear, térmica convencional (carbón, gas natural en ciclo abierto, fuelóleo), ciclos combinados y Régimen Especial (fuentes de energía renovable – minihidráulica, eólica, solar, biomasa, etc. – e instalaciones de alta eficiencia, como la cogeneración).
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