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IEA

La Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ha publicado el informe “Global EV Outlook 2016”, en el que se analiza la evolución del mercado del vehículo eléctrico. En concreto, se repasa el desarrollo del coche eléctrico y el impacto que tiene en su crecimiento la mejora de las tecnologías de almacenamiento, la inversión en infraestructuras y las políticas energéticas.

En 2015 el número de coches eléctricos matriculados superó la barrera de 1 millón, alcanzando los 1,26 millones de coches eléctricos en circulación. Según Electric Vehicle Initiative, (EVI, en inglés) se espera que en 2020 existan 20 millones de coches eléctricos en circulación.

Durante el año 2015 se vendieron más de 550.000 coches eléctricos, un 70% más que en el 2014.  China lideró las nuevas matriculaciones, con más de 200.000 nuevas unidades, convirtiéndose en el segundo mercado con mayor parque de coches eléctricos por detrás de EEUU. Noruega y los Países Bajos destacan, también, por la alta penetración de este medio, al presentar una cuota de mercado del 23% y 10%, respectivamente.

La reducción del coste de las baterías es uno de los principales factores que ha favorecido este desarrollo. Según el Departamento de Energía de EEUU (US DEO, por sus siglas en inglés) el coste de las baterías para los vehículos híbridos eléctricos enchufables (PHEV, por sus siglas en inglés) ha caído de 1.000 $/kWh en 2008 a 268 $/kWh en 2015. El mismo Departamento estima que para 2022 el precio se reducirá hasta los 125 $/kWh. Además de la significativa disminución de su coste, la densidad energética también se ha incrementado. En 2008 las baterías obtenían una densidad energética de 60Wh/l mientras que actualmente está en torno a 295 Wh/l. Las estimaciones apuntan que se podrían alcanzar los 400 Wh/l para 2022.

En cuanto a las infraestructuras, en 2015 el número de estaciones de carga aumentó hasta los 1,45 millones de puntos, lo que supone un crecimiento muy relevante sobre los 20.000 puntos existentes en 2010. Del total de electrolineras, un 87% son privadas y un 13% son públicas. Cabe mencionar que las públicas han crecido en 2015 un 71%, similar al aumento del parque automovilístico eléctrico (78%).

Las políticas energéticas aportan incentivos tanto para incrementar el número de vehículos eléctricos como para mejorar la infraestructura de alrededor. Por ejemplo, distintos gobiernos han tomado medidas regulatorias exigiendo requisitos más estrictos en la emisión de gases de vehículos de combustión interna. Además han ofrecido financiación a través de la reducción de impuestos a la hora de la compra de un vehículo eléctrico o exenciones de tarifas de aparcamiento, peajes, etc. Por otro lado, también existen varias políticas para impulsar el desarrollo de la infraestructura necesaria. En el Reino Unido, el estado financia hasta el 75% de los costes de instalación de los puntos de carga privados. Asimismo, existen programas de desarrollo de electrolineras públicas basados en créditos fiscales, subvenciones, etc.

A futuro, varias instituciones estiman un gran crecimiento del sector automóvil eléctrico. Por ejemplo, la IEA estima que para 2030 habrá 140 millones de vehículos eléctricos. Otras, más conservadoras, como la realizada en el marco de la Declaración de París sobre movilidad eléctrica apuntan a los 100 millones. En todo caso, todas ellas esperan un desarrollo relevante del sector en los próximos 15 años.

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