Jorge Sanz: “Para que haya inversiones en redes eléctricas debe haber una rentabilidad razonable”

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    Entrevista a Jorge Sanz, Director Asociado de Nera Economic Consulting, con motivo de su participación en la jornada “Redes eléctricas: claves para la electrificación de la economía”, organizada en colaboración con la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Politécnica de Madrid.

    ¿El actual marco regulatorio del sector eléctrico es adecuado para que España avance en el proceso de transición energética?

    La transición energética es la descarbonización de la economía y el objetivo es hacerlo al mínimo coste. Con el desarrollo tecnológico que han tenido las renovables eléctricas, en concreto la eólica y la fotovoltaica, lo que se puede concluir es que esa descarbonización al mínimo coste ha de tener lugar a través de la introducción de estas renovables y por lo tanto de la electrificación, porque es la forma en que estas renovables entran en el consumo energético.

    El reto es electrificar, el reto es convencer a los ciudadanos que migren de consumos de energía fósil a consumos de energía eléctrica y para ello hay una serie de retos regulatorios que tenemos que superar.

    El primero es el precio de la electricidad, mientras la electricidad sea cara, va a ser difícil convencer al ciudadano de que cambie sus hábitos de consumo. Es cara porque la mitad de la tarifa que paga el consumidor doméstico está constituida por impuestos y pseudoimpuestos, entonces hasta que no pongamos orden en la tarifa eléctrica y el consumidor perciba que la electricidad es barata va a ser difícil convencerle de ese cambio de hábito de consumo.

    El segundo reto es la fiscalidad, porque además de pagar una serie de sobrecostes que no están relacionados con el suministro o la tarifa, los impuestos son especialmente gravosos para la electricidad y tienen un tratamiento benévolo con los combustibles fósiles, es el segundo reto que tiene que abordarse a lo largo de la transición para hacerla posible.

    Otro reto está relacionado con el impulso a las renovables y en especial al autoconsumo. Hay niveles de autoconsumo óptimos, que consisten en comparar las pérdidas de economía de escala que obtiene una planta fotovoltaica de tamaño pequeño comparada con una grande, con la energía ahorrada por el hecho de que se sitúa en redes de distribución en lugar de en redes de transporte. El autoconsumo hay que impulsarlo, pero hay que tener cuidado de que no haya distorsiones que nos permitan alcanzar el nivel óptimo de autoconsumo. Y para eso es esencial ordenar las tarifas eléctricas, y las tarifas eléctricas tienen ahora mismo un elemento distorsionador, y es que el término variable de la tarifa es excesivamente grande y el fijo excesivamente pequeño, ese es el segundo reto.

    El tercero es la volatilidad de los precios, queremos que los consumidores sean activos, que gestionen en la demanda, también queremos que aparezcan baterías, ambos dependen de la volatilidad de los precios. La batería lo que hace es cargar cuando el precio es bajo y devolver la energía cuando el precio es caro.  Si no hay suficiente volatilidad no habrá margen para que la batería sea rentable.

    Lo mismo le pasa a un consumidor activo, es difícil convencer a un consumidor de que no ponga la lavadora en las horas punta y la ponga en las horas valle, si no hay diferencia de precios entre la punta y el valle. Con lo cual otro de los retos es permitir que la volatilidad de precios sea un hecho y que esa señal le llegue al consumidor para que gestione la demanda.

    Otro de los retos está relacionado con los consumidores vulnerables, hay que proteger al consumidor vulnerable, al doméstico, ya existe el bono social. El bono social es poco ambicioso, porque he comentado que la mitad de la tarifa eléctrica son impuestos, es decir el 50%, y al doméstico solo se le permite un descuento máximo del 40% cuando es vulnerable, lo que quiere decir que sigue pagando impuestos. No tiene sentido, hay que ser un poco más generoso con el consumidor vulnerable.

    Luego está el reto de los industriales, los consumidores industriales cuando son electrointensivos y compiten a nivel internacional y no pueden trasladar la subida de los impuestos, en concreto del CO2, a los precios. Pues tienen un problema que les incentiva a deslocalizarse, la normativa ha de contemplar mecanismos de compensación a estos consumidores para hacer posible la transición

    Y por último está el tema de las redes, el tema de las redes es muy importante ya que la red es el instrumento sobre el cual tiene lugar la electrificación va a haber incrementos de demanda derivados de aumentos de vehículos eléctricos, bombas de calor, va a haber generación distribuida que se conecta a las redes de distribución y por lo tanto va a haber flujos bidireccionales, las redes tienen que ser distintas, tienen que ser malladas, no pueden ser en antena. Las redes tienen que ser inteligentes, capaces de gestionar esos flujos en tiempo real, y para ello hay que hacer inversiones y para que haya inversiones necesariamente ha de haber una rentabilidad razonable que permita que las empresas acometan las inversiones.

    ¿Cómo debería ser la retribución de las actividades de red para que tengan lugar las inversiones necesarias?

    La normativa actual, la ley del sector eléctrico y el Real Decreto que lo desarrolla, que desarrolla la actividad de distribución, tienen los ingredientes necesarios para que se den los incentivos retributivos para que haya inversiones en redes. Lo importante es implementarlos de manera adecuada, la normativa habla de rentabilidad razonable y por primera vez la CNMC (Comisión Nacional de Mercados y Competencia) ha estado trabajando en el desarrollo de una metodología que permita aproximarnos al cálculo de lo que entendemos por rentabilidad razonable. Ha elegido una metodología internacionalmente aceptada que es el cálculo del coste de uso del capital. Hasta ahí bien, la norma también habla de tener en cuenta el ciclo económico, la demanda eléctrica, entendiendo que en periodos donde haya ciclos positivos y la economía vaya bien y haya superávit presupuestario en la tarifa eléctrica, pues tal vez se tiene que ser más benevolente y pagar algo más de lo razonable para que en los momentos en los que la economía vaya mal y haya déficit se pague algo menos de lo razonable. Es decir, adaptar la retribución al ciclo siempre con el objetivo de que la rentabilidad en media sea razonable. Lo que no sería aceptable es que en los momentos en que vaya mal la economía paguemos menos que lo razonable y cuando vaya bien paguemos lo razonable. Porque entonces la media no es lo razonable es menos de lo razonable, entonces los ingredientes están.

    La normativa habla de hacer comparaciones con empresas distribuidoras de países de la unión europea que estén gestionadas eficientemente. Esto es importante porque nadie va a invertir en España a una tasa de retribución que sea menor que la que se está pagando en actividades exactamente idénticas de distribución en países vecinos, donde además la tradición regulatoria es mucho más estable que la española.  Y esto está ocurriendo ahora mismo, la comisión ha hecho una propuesta de 5,6% y estoy redondeando la cifra que queda un poco por debajo de lo que están pagando otros países de nuestro entorno. Y esto el regulador, que en este caso es el gobierno, lo tiene que reflexionar.

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