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En marzo de 2016, la agencia internacional IRENA presentó la segunda edición de su estudio REmap 2030 en el que planteaba la hoja de ruta a seguir por los principales países para duplicar la cuota mundial de las tecnologías renovables en el mix energético en el horizonte 2030.

Unos meses más tarde, en junio de 2016, IRENA ha desarrollado el informe “G20 Toolkit for renewable energy development: country options for sustainable growth based on REmap” en el que resume las hojas de ruta planteadas para los distintos países del G-20[1], identifica las áreas de acción clave para los reguladores y legisladores y detalla las los próximos pasos en la senda REmap.

Para poder cumplir con el compromiso de limitar el incremento de la temperatura por debajo de los 2ºC adoptado en el Acuerdo de París, se requiere duplicar la cuota de las renovables en el mix energético a 2030, así como mejoras adicionales en la eficiencia energética. Los países del G20 jugarán un rol fundamental para conseguir este objetivo al acumular el 75% de la capacidad potencial. Así, la capacidad instalada de renovables se triplicaría de 1.500 GW en 2015 a 4.500 GW 2030, de los cuales se espera que dos tercios sean de tecnologías eólica y fotovoltaica.

En paralelo, es preciso incrementar el uso de mecanismos que mejore de la eficiencia energética. Mientras que de 1990 a 2010 el ratio anual de mejora en eficiencia ha sido de 1,3%, es necesario que en los próximos años este ratio aumente anualmente en un a 2,6%.

Para poder realizar el despliegue de las energías renovables en los países del G-20, se requieren unas inversiones anuales a 2030 de 640 mil millones de dólares. China, Estados Unidos, Japón, India y Brasil deberán concentrar dos tercios de estos fondos. Adicionalmente, las inversiones necesarias para incrementar la eficiencia energética se elevan a 470 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, el coste de estas inversiones es ampliamente superado por los beneficios obtenidos en la reducción de las emisiones de CO2 y en la disminución de los daños en la salud ocasionados por la contaminación del aire. Para poder hacer realidad el potencial estimado, la hoja de ruta identifica siete áreas de acción que deben considerar los reguladores de los países del G-20:

1. Existen importantes sinergias entre la eficiencia energética y las renovables: Es necesario priorizar la implementación de aquellas tecnologías renovables (en particular, la electrificación combinada con la generación de energía renovable) que contribuyan tanto al incremento de su cuota en el mix como a mejorar la eficiencia energética.

2. Se debe incrementar la flexibilidad del sistema eléctrico: En gran parte de los países del G20 la cuota de las tecnologías renovables superará el 20% de mix. Para poder integrar adecuadamente esta capacidad, las políticas energéticas deberán promover adecuadamente la flexibilidad del sistema eléctrico.

3. Es necesario aumentar el uso que otros sectores realizan de las tecnologías renovables: Las políticas energéticas deberán promocionar el uso de tecnologías renovables en otros sectores como el de la calefacción, industria o transporte, es decir, la electrificación para uso final combinado con las energías renovables será clave.

4. La bioenergía, que a menudo no recibe la debida atención, juega un rol fundamental en muchos de los países: La mitad de la energía renovable consumida será generada por fuentes de bioenergía, por lo que será clave garantizar un suministro sostenible y asequible.

5. Se requiere una mayor innovación en ciertas áreas. Es fundamental una mayor innovación que permita el uso de tecnologías renovables en otros sectores como, por ejemplo, los biocombustibles en la aviación o la bioenergía en la producción de químicos o plásticos.

6. El coste de las renovables es menor al estimado y se espera que siga disminuyendo. Las últimas subastas han demostrado como los costes de las tecnologías renovables se están reduciendo profundamente. Aumentar la cooperación internacional será esencial para el intercambio de avances tecnológicos y mejores prácticas del sector, contribuyendo a disminuir el coste de las renovables.

7. Los beneficios reales de las renovables no están contemplados en los precios de mercado. Los beneficios de las renovables pueden ser mayores que sus costes en 2030. Es esencial que las políticas corrijan las distorsiones producidas por unos precios de los combustibles fósiles que no reflejan sus verdaderos costes, incluyendo las consecuencias en la salud y en el cambio climático.


[1] El Grupo de los 20 es un foro compuestos por los países que componen el G8 más once países recientemente industrializados, además de la Unión Europea.
 
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