Alberto Gago, Michael Hanemann, Xavier Labandeira, Ana Ramos
Universidade de Vigo y Economics for Energy
abril 2012
El sector residencial es crucial para controlar la demanda energética presente y futura, así como el control de las emisiones de CO2. Actualmente, el consumo de los hogares representa el 30% de la energía final y el 20% del total de emisiones de efecto invernadero en los países desarrollados. Intentar controlar tanto el consumo como las emisiones con políticas de precio y con instrumentos energéticos y medioambientales convencionales no siempre permite obtener los resultados deseados debido al gran número de barreras generales y específicas en la implantación de estas medidas.
Por ello, los autores del estudio sugieren una serie de medidas complementarias que aborden el problema de información imperfecta, los intereses contradictorios entre propietarios e inquilinos de las viviendas, la incertidumbre acerca del coste y el acceso limitado a financiación.
El paquete de medidas propuesto es la certificación energética de edificios que utiliza códigos de construcción flexibles, contadores inteligentes y cuenta con un nuevo impuesto que grava la ineficiencia energética para fomentar incentivos continuos hacia la mejora de la eficiencia. Mediante este impuesto se pretende también obtener ingresos para un fondo de eficiencia energética que proporciona capital a las empresas y a los hogares con menos recursos.
| Artículos 1 a 1 de 1 | |||||
| 01 | |
|||||