Búsqueda avanzada

Claves para entender los mercados energéticos y sus implicaciones en la Sociedad

Energía y sociedad

contribución del sector eléctrico a la sociedad

relevancia del suministro eléctrico

La importancia del suministro eléctrico es evidente.  La propia Ley 54/1997, de 27 noviembre, del Sector Eléctrico afirma en su Exposición de Motivos que “el suministro de energía eléctrica es esencial para el funcionamiento de nuestra sociedad” (ver Mecanismos de protección de los consumidores de electricidad y de gas en España).

La electricidad es la segunda fuente de energía final más consumida en España (sólo superada por el petróleo y sus derivados, por el peso que todavía mantienen en el sector del transporte), representando más del 20% de la misma.

Gráfico 1. Consumo de Energía Final en España -2008 (datos en ktep)

Fuente: Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (2009): Libro de la Energía en España 2008

Como se explica en las secciones siguientes, el sector eléctrico es un sector significativo dentro de la economía española por su aportación al Producto Interior Bruto (PIB), a la inversión, al empleo, por el efecto multiplicador que ejerce sobre otros sectores de la economía y por ser un insumo fundamental de muchas actividades / sectores a su vez creadores de riqueza.  No obstante, estos datos subestiman la importancia real de dicho sector porque su producto, la electricidad, es imprescindible para el desarrollo económico y porque resulta esencial y casi insustituible para hogares y sectores productivos. Por ello, las encuestas muestran que el valor que hogares e industria atribuyen al suministro eléctrico se sitúa muy por encima del coste que dicho suministro les supone.

SECTOR ELÉCTRICO Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

El gráfico siguiente muestra la relación entre el Producto Interior Bruto (PIB) y el consumo de electricidad, ambos per cápita, para un amplio abanico de países.

 

Gráfico 2. Relación entre Consumo eléctrico y Producto Interior Bruto -2007/2009

Fuente: elaboración propia a partir de CIA - World Factbook

Aunque existen muy distintos niveles de consumo para un mismo nivel de PIB (debido a diferencias en el clima de cada país, el nivel de sus tarifas eléctricas, estructura del tejido industrial, etc.), se observa claramente que existe una relación positiva entre PIB y consumo de electricidad.  Esta relación se debe no solamente a que el crecimiento del PIB induce un incremento en la demanda de electricidad, al incrementarse el equipamiento de los hogares, sino también a que el acceso a un suministro eléctrico seguro y de calidad es una condición indispensable para el crecimiento económico.

El sector de producción y distribución de energía eléctrica (tal como se denomina a efectos estadísticos) es uno de los principales sectores productivos de la economía española, principalmente en términos de su contribución al Producto Interior Bruto y a la Formación Bruta de Capital Fijo (inversión).

Por ejemplo, las inversiones en activos materiales del sector se situaron en 7.991 millones de euros en el año 2008, lo cual representa más del 23% de las inversiones totales del sector industrial español y coloca al sector eléctrico como el primer sector industrial en nivel de inversión.1

El carácter intensivo en capital del sector eléctrico hace que, en contraste, su aportación a la creación de empleo sea modesta. Así, del total de empleados de la industria en España, el sector eléctrico supone poco más de 33.000 personas ocupadas (un 1,3% del total de la industria española), aunque de alto valor añadido.

Además, para valorar adecuadamente el impacto del sector eléctrico sobre el valor añadido, el empleo, etc., es preciso considerar no solamente su impacto directo, sino también indirecto, por lo que en economía se denomina el “efecto multiplicador”.  En este caso el “efecto multiplicador” se refiere al hecho de que la demanda de bienes o servicios por el sector eléctrico a otros sectores impulsa a su vez la demanda de bienes y servicios por las empresas de estos otros sectores.

Según sea la estructura de demanda de bienes y servicios, distintos sectores tienen efectos multiplicadores mayores o menores.  El valor del efecto multiplicador también depende de si se tiene en cuenta el impacto sobre la demanda de bienes y servicios que deben ser importados o solamente de aquellos que son producidos nacionalmente.

De los 73 sectores industriales que considera el INE a estos efectos, el sector eléctrico ocupa el puesto 25 en cuanto a su efecto multiplicador de la economía, considerando únicamente el impacto sobre bienes y servicios producidos en España (e.d. excluyendo importaciones).  Más concretamente, el valor del efecto multiplicador del sector eléctrico sobre la demanda nacional es de 1,84.  Es decir, dado que las ventas de bienes y servicios del sector se sitúan en unos 65.000 millones de euros, en realidad el sector eléctrico ha generado demanda de bienes y servicios intermedios por valor de unos 120.000 millones de euros.  Así, el impacto total del sector, teniendo en cuenta su impacto sobre la demanda de otras empresas en España, se sitúa en unos 180.000 millones de euros al año, con su correspondiente impacto sobre el empleo, la inversión, la recaudación del Estado, etc.2

lA ELECTRICIDAD EN LOS hogarES

Como se ha señalado con anterioridad, la importancia del sector eléctrico se subestima si se considera sólo su aportación directa a la economía española. Su importancia reside sobre todo en que su producto, la electricidad, es un bien esencial para hogares y sectores productivos.

La demanda de electricidad de los hogares representa casi un 30% del total de la energía eléctrica final consumida en España.  El 100% de los hogares dispone de suministro eléctrico y, como muestra la tabla siguiente, casi la totalidad de los hogares españoles dispone de los principales equipos consumidores de energía (frigorífico, lavadora y televisor).

Tabla 1. Grado de equipamiento de los hogares españoles (2008)

 

Porcentaje de hogares que dispone de cada equipamiento (2008)

Calefacción eléctrica

18,6 %

Algún pequeño electrodoméstico

99,6 %

Televisor

99,6 %

Frigorífico

99,9 %

Lavavajillas

43,5 %

Lavadora

99,1 %

Secadora independiente

21,6 %

Microondas

85,5 %

Congelador independiente

25,5 %

Campana extractora

81,9 %

Ordenador

59,6 %

Cadena, equipo de música

64,7%

Aire acondicionado

35,5 %

 

Fuente: INE: (2009) Encuesta de Hogares y Medio Ambiente 2008

El peso del consumo eléctrico y de sus distintos usos ha ido variando en el tiempo. Por un lado, y a pesar de que las tarifas en España no cubren los costes de suministro, se ha incrementado la conciencia de los consumidores, y los equipos eléctricos han ido mejorando su nivel de eficiencia (así por ejemplo, el porcentaje de los frigoríficos de clase A de los hogares españoles es del 37% en 2008 con respecto al total de frigoríficos instalados; el 38,5% de las lavadoras de los hogares españoles son de clase A, mientras que este porcentaje es del 41,3% en el caso de las secadoras y del 47,3% en el caso de los lavavajillas).

Sin embargo, esto no ha podido contrarrestar el incremento experimentado en la dotación de equipos en los hogares como consecuencia del incremento en su renta disponible y de la reducción en los precios de los equipos electrónicos.  El efecto conjunto ha sido un crecimiento en el consumo eléctrico de los hogares españoles del 2,5% anual desde los años noventa, mientras que el aumento de la población ha sido tan sólo del 0,4% anual.

En cualquier caso, a pesar de su importancia para el bienestar de los consumidores y de la elevada penetración de equipos eléctricos, en la actualidad el gasto en electricidad apenas supone alrededor del 1,7% del gasto total de los hogares.3

LA ELECTRICIDAD EN LOS SECTORES PRODUCTIVOS

Algo más del 70% de la electricidad generada en España es consumida por los sectores productivos de la economía, y utilizada como bien intermedio para la producción de otros bienes o servicios.

El consumo eléctrico se reparte entre los distintos sectores de la economía española tal como se indica en el gráfico siguiente. El gráfico muestra también el reparto del consumo eléctrico dentro de los distintos subsectores industriales.

Gráfico 3. Estructura de consumo de electricidad por ramas de actividad (porcentajes) 2008

Fuente: IDAE: Informe Anual de consumos energéticos 2008

A título indicativo, la factura eléctrica anual media de los mayores consumidores industriales de electricidad (fabricantes de aluminio y zinc y acerías integradas) fue de 57 millones de euros en el año 2008.  Sin embargo, este coste subestima la importancia del suministro eléctrico ya que no incorpora el coste de la electricidad proveniente de instalaciones de cogeneración gestionadas por los mismos consumidores.4

La electricidad es además el recurso energético más utilizado por la industria española en comparación con las demás fuentes de energía (como el gas, el carbón, sus derivados, etc.). Para muchos sectores industriales, la electricidad representa cerca o más del 50% del consumo energético, tal como muestra el gráfico siguiente.

Gráfico 4. Peso de los diferentes consumos energéticos en cada sector de actividad económica -2008

Fuente: IDAE: Informe Anual de consumos energéticos 2008

VALOR DEL suministro ELÉCTRICO

Las secciones anteriores se han centrado en los usos y el coste del suministro eléctrico, y señalado la importancia que surge de su ubicuidad en multitud de usos.  Sin embargo, diversos estudios se han centrado en obtener estimaciones cuantitativas del valor del suministro eléctrico para consumidores domésticos e industriales.

Dichos estudios suelen estimar el valor de la electricidad a partir de una estimación del perjuicio que les ocasiona una interrupción de su suministro.  El perjuicio de una interrupción en el suministro representa no solamente cuánto habría que compensar a los consumidores por la falta de suministro sino también cuánto estarían dispuestos a pagar tales consumidores por un incremento en el suministro (e.d. por que el suministro fuera ininterrumpido).  Dicho valor se denomina en la literatura como el “valor de la electricidad no suministrada” (VENS).

Existen múltiples estudios de las preferencias de los consumidores y su valoración de la energía. Tal como muestra la tabla siguiente, dichos estudios arrojan valores que se miden en decenas de miles de euros por MWh (o, lo que lo mismo, decenas de euros por kWh). Aunque el rango de valores es bastante amplio (entre 2 y 89 €/kWh), todos coinciden en que el valor de la energía se encuentran varios órdenes de magnitud por encima del coste de suministrar la electricidad (entre 0,06 y 0,12 €/kWh).

Tabla 2. Estimaciones del valor de la energía

Estudio y año

País

Método de estimación

Valor de la energía

London Electricity, 1995

Reino Unido

Encuesta

> 20 €/kWh

Kariuki & Allan, 1996

Reino Unido

Encuesta

17 €/kWh

Willis & Garrod, 1996

Reino Unido

Contingency Ranking Method

5,3-18 €/kWh

Cramton, 2000

Estados Unidos

PIB/consumo eléctrico

2,2 €/kWh

CRA, 2003

Victoria (Australia)

Encuesta

21 €/KWh

CAE, 2004

Nueva Zelanda

Encuesta

17,3 €/kWh

Bertazzi et al, 2005

Italia

Encuesta

12-44 €/kWh

R.S.J. Tol, 2007

Irlanda

Función de producción

48-89 €/kWh

AIP, 2007

Irlanda

Valor de la seguridad de suministro

10,3 €/kWh

Accent (para Ofgem), 2008

Reino Unido

Encuesta

12-16 €/kWh

Accent (para Iberdrola), 2008

España

Encuesta

11,5-30 €/kWh

 

Fuente: elaboración propia a partir de los estudios mencionados

Como referencia, incluso con una estimación muy conservadora del valor de la energía, como puede ser 5 €/kWh (la mayoría de los estudios sitúan el valor de la energía en unos 10-20 €/kWh), el valor del suministro eléctrico se situaría ya en el entorno del valor del Producto Interior Bruto en España.5 Esto confirma la importancia que el suministro eléctrico para el funcionamiento de la economía.

EN DEFINITIVA…

El suministro eléctrico es un bien esencial en las sociedades modernas.  Y aunque su coste es una parte muy pequeña del gasto total de consumidores domésticos y empresas, su valor es varios órdenes de magnitud superior a su coste.

Por lo tanto, la protección de los intereses de los consumidores, de la industria y de la sociedad en general pasa por una buena regulación (ver Principios de buena regulación) que minimice el riesgo de decisiones regulatorias arbitrarias o caprichosas enfocadas en obtener réditos políticos en el corto plazo (p.ej. evitando incrementos en las tarifas que reflejen los costes de suministro) a costa de reducir la remuneración de las empresas ya sea por las actividades desarrolladas en un entorno regulado o competitivo (ya que ello afecta la capacidad de las empresas de conseguir la financiación de la que precisan a mínimo coste para llevar a cabo las inversiones necesarias para mantener la fiabilidad del suministro). Este tipo de actuaciones ofrecerán un beneficio pequeño (una reducción en un gasto que apenas supone uno o dos puntos porcentuales sobre el gasto total) pero un coste elevado (por el valor que para los consumidores tiene un suministro eléctrico de calidad y fiable).

 


1 Fuente: INE: Encuesta Industrial de Empresas.

2 Estimaciones propias a partir de las tablas input-output 2005 publicadas por el INE y de INE: Encuesta Industrial de Empresas.

3 Fuente: Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, 2008.

4 Consumidores suministrados bajo la tarifa G4. Fuente: CNE (2009): El consumo eléctrico en el mercado peninsular en el año 2008.

5 El resultado de multiplicar el valor de 5 €/kWh por el consumo eléctrico español actual (unos 250.000 GWh) son 1.250.000 millones de euros, valor superior al PIB español.

Colaboradores Académicos:Universidad Politécnica de MadridETSI Bilbao

 

Redes sociales
TwitterFacebook

RSS
Twitter