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Claves para entender los mercados energéticos y sus implicaciones en la Sociedad

Energía y sociedad

Responsabilidad social empresarial (RSE) y energía

responsabilidad social empresarial (RSE)

En esta nota el objetivo es introducir brevemente el concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en el contexto de las organizaciones del sector energético, así como presentar algunos instrumentos de la RSE de especial interés en este ámbito, como son las Alianzas Público-Privadas.

La necesidad de hacer compatible el desarrollo económico con el desarrollo social y ambiental se hace cada vez más patente, no sólo para las administraciones públicas y la sociedad civil, sino también para las empresas (ver Energía y Sociedad). Asimismo, cada vez parece más clara (Orlitzky et al., 20031) la relación entre una gestión sostenible desde el triple punto de vista económico, social y ambiental y la creación de valor a largo plazo.

En este contexto, surge el concepto de Responsabilidad Social Empresarial, RSE (o en inglés, CSR, Corporate Social Responsibility).

La Comisión Europea (20012), en su Libro Verde “Fomentar un Marco Europeo para la Responsabilidad Social de las Empresas”, define la RSE como “la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores”.

En la misma línea, el Foro de Expertos sobre RSE, constituido por iniciativa del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, señala que la Responsabilidad Social de la Empresa es, “además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medio ambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que se derivan de sus acciones”. De este modo, “una empresa es socialmente responsable cuando responde satisfactoriamente a las expectativas que sobre su funcionamiento tienen los distintos grupos de interés” (MTAS, 20053).

Otra definición interesante es la del World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), una coalición de unas 200 empresas internacionales comprometidas con el crecimiento económico y el desarrollo sostenible:

“La responsabilidad social empresarial es el compromiso que asumen las empresas de contribuir al desarrollo económico a la vez que se mejora la calidad de vida de los empleados y sus familias, así como de la comunidad en la que operan y la sociedad en su conjunto”. A modo de gran resumen, se puede decir que la RSE consiste en el comportamiento ético de las empresas respecto a la sociedad en su conjunto (WBCSD, 19984).

Como se acaba de presentar, la definición de la RSE no es única, sino que es un concepto que integra distintos enfoques asociados a diversos ámbitos de actuación y/o impacto de la empresa. La característica común de estos enfoques es que apuntan todos en la misma dirección, en la búsqueda de modelos que permitan que la contribución de la empresa a la sociedad y al entorno sea lo más justa y valiosa en equilibrio con su resultado económico.

La brújula que alinea las directrices estratégicas y organizativas que forman parte de la RSE es la ética empresarial (Figura 1). La importancia de la ética en la empresa se concreta en la incorporación voluntaria de determinados valores en la estrategia de la empresa y la transmisión de estos valores a través de la cultura empresarial.

Figura 1. RSE y ética empresarial.

 

Fuente: Elaboración propia

A los grupos que interactúan con la empresa se les conoce con el nombre de grupos de interés (stakeholders). Esta expresión incluye, según Freeman (19845), cualquier grupo o individuo que puede afectar o estar afectado por el logro de un propósito de la organización, lo que, en principio, abarca a una gran variedad de actores que van desde los accionistas, los empleados, los proveedores o los clientes (con intereses directos), a las administraciones públicas o el tercer sector (cuyos intereses suelen ser indirectos).

La base fundamental de la RSE es, precisamente, la relación con los grupos de interés; la obligación de la empresa es evitar el perjuicio de dichos stakeholders. E incluso se apunta más lejos: sin olvidar que la RSE tiene carácter voluntario (la empresa no está, por tanto, obligada), lo que se busca es no sólo no perjudicar, sino favorecer, siempre que sea posible, a dichos stakeholders.

La cultura de una organización es un conjunto de elementos interactivos fundamentales generados y compartidos por los miembros de la misma al tratar de conseguir la misión que da sentido a su existencia. Proporciona un marco de interpretación de la conducta de las personas en el ámbito organizacional.

Cuando Porter y Kramer (20066) hablan de que la RSE estratégica no se distingue del día a día de las organizaciones, trasladan el acento a la necesidad de coherencia en todos los ámbitos de la empresa. La cultura, como patrón de significados, es el principal.

A continuación se enumeran algunas de las prácticas habituales de las empresas en materia de RSE, así como algunos aspectos relevantes en este campo:

  Relaciones y mecanismos de diálogo con los grupos de interés. Actuaciones de la empresa para satisfacer las expectativas razonables de dichos grupos de interés.

  Información pública de la empresa como rendición de cuentas a la sociedad (Informes de RSE y de sostenibilidad).

  “Aseguramiento” de la información pública de la empresa con procesos de verificación externa, para proporcionar la máxima confianza a los lectores.

  Influencia de las acciones RSE en la reputación de la compañía.

  Las finanzas éticas y la inversión socialmente responsable como palancas de la RSE.

alianzas público-privadas (apps)

Una de las posibilidades que la RSE está potenciando, y que tiene especial interés en el caso de la prestación de servicios básicos para la población, es la formalización de Alianzas Público – Privadas. En ellas converge de manera clara el enfoque de lo público, la aportación de la empresa, y la necesidad de establecer esquemas de colaboración eficaces.

El Libro Verde de la Comisión Europea sobre APP (Comisión Europea, 20047) las define como un “contrato entre un inversor privado y un gobierno para proveer un servicio concreto”, proponiendo que los diferentes tipos de contratos existentes no se deberían limitar a gestionar tan sólo cierto tipo de servicios, sino también a compartir los riesgos existentes en el proyecto.

De acuerdo con la publicación sobre el tema de Fundación Carolina (Mataix et al., 20078), las APPs se pueden caracterizar con el siguiente esquema (Figura 2). Este marco conceptual pone de manifiesto la necesidad de establecer colaboraciones de carácter estratégico, en las que ambas partes comparten objetivos, riesgos y beneficios, para poder hablar de Alianzas Público-Privadas. Una mera subcontratación o un contrato de gestión de servicios no pueden considerarse una alianza en el sentido estricto del término. El establecimiento de alianzas requiere colaboración y visión compartida entre el sector público y el privado.

Figura 2. Caracterización de las alianzas público-privadas (para el desarrollo)

Fuente: Mataix et al. (2007)

Si hablamos de las alianzas público privadas para el desarrollo (APPpD), nos encontramos de entrada con una diferencia fundamental frente a las APP “clásicas”, y es que el objetivo de las primeras busca esencialmente generar impactos positivos en el desarrollo de los países y capas de la sociedad más empobrecidos y mejorar, por tanto, el acceso a bienes y servicios básicos que afectan a la posibilidad de que las personas lleven una vida digna.

A modo de conclusión de esta nota, se destaca la necesidad de que la RSE se convierta en un motor estratégico de las empresas. La ética empresarial es parte de la cultura de las organizaciones socialmente responsables, sin ella no es posible hablar de RSE estratégica (ver el artículo de Porter y Kramer, 2006, para una explicación del concepto de RSE estratégica). Una política de RSE integrada en la estrategia de la empresa debería distinguirse con dificultad del día a día del negocio. Asimismo, en el contexto de las empresas energéticas, herramientas propias de la RSE, como la formalización de Alianzas Público Privadas, pueden jugar un papel interesante de cara a establecer esquemas de colaboración que permitan una convergencia entre la protección del interés público y la eficacia de la gestión empresarial.

Responsabilidad social empresarial en las empresas energéticas

Para ver la aplicación práctica de la Responsabilidad Social Empresarial y Corporativa en las empresas energéticas que cotizan en el IBEX-35, se pueden consultar los siguientes vínculos a sus informes de sostenibilidad:

Enagás

http://www.enagas.com/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs
&blobwhere=1146246340901&ssbinary=true

 

Endesa

http://www.endesa.com/NR/rdonlyres/
efgdzxkotixxzxenjoegrwfir34olgx27bj5knh3hdsbdgjjs3poytmojfiaehwxdn4n3vkhp4ctkvwv4xetfn4anva/Inf_sostenibilidad_08.pdf

 

Gas Natural

http://www.gasnatural.com/Rinversor/JuntaGeneral/20080506_Responsabilidad_cast_v2.pdf

 

Gamesa

http://www.gamesacorp.com/files/Documentos%20PDF/Castellano/Documentacion%20Juntas%20Generales/
2010/V05%2020100415%20GCT%20IS2009.pdf

 

Iberdrola

http://www.iberdrolainforme2009.com/ES/media/pdf/sos_sostenibilidad2009.pdf

 

Iberdrola Renovables

http://www.iberdrolarenovables.es/wcren/gc/es/doc/Informe_sostenibilidad08.pdf

 

Repsol Repsol-YPF

https://imagenes.repsol.com/es_es/ROJO_tcm7-564511.pdf


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Comisión Europea (2001), Green Paper: Promoting a European framework for corporate social responsibility. Disponible en línea:

http://ec.europa.eu/social/main.jsp?catId=331&langId=en

Comisión Europea (2004), Green Paper on Public-Private Partnerships and Community Law on Public Contracts and Concessions.

Disponible en línea: http://ec.europa.eu/internal_market/publicprocurement/ppp_en.htm

Freeman, R.E. (1984), Strategic Management: A Stakeholder Approach. Boston, Pitman.

Mataix, C., Sánchez, E., Huerta, M.A. y Lumbreras, J. (2007), Cooperación para el desarrollo y alianzas público-privadas. Experiencias internacionales y recomendaciones para el caso español. Madrid, Fundación Carolina-CeALCI.

MTAS (2005), Informe del Foro de Expertos en Responsabilidad Social de las Empresas. Disponible en línea: http://www.revistaempresarias.es/images/stories/rsc/pdf/informe_foroexpertos_rse.pdf

Orliztky, M., Schmidt, F.L. y Rynes, S.L. (2003), “Corporate social and financial performance”, Organization Studies, 24 (3), pp. 403-433.

Porter, M. y Kramer, M. (2006), “Strategy and Society: The link between competitive advantage and Corporate Social Responsibility”, Harvard Business Review, December.

WBCSD (1998), Corporate Social Responsibility: Meeting changing expectations. Disponible en línea: http://www.wbcsd.org


1 Orliztky, M., Schmidt, F.L. y Rynes, S.L. (2003), “Corporate social and financial performance”, Organization Studies, 24 (3), pp. 403-433

5 Ver: Freeman, R.E. (1984), Strategic Management: A Stakeholder Approach. Boston, Pitman.

6 Porter, M. y Kramer, M. (2006), “Strategy and Society: The link between competitive advantage and Corporate Social Responsibility”, Harvard Business Review, December.

8 Ver: Mataix, C., Sánchez, E., Huerta, M.A. y Lumbreras, J. (2007), Cooperación para el desarrollo y alianzas público-privadas. Experiencias internacionales y recomendaciones para el caso español. Madrid, Fundación Carolina-CeALCI.

Colaboradores Académicos:Universidad Politécnica de MadridETSI Bilbao

Colaborador general: IM energía consultora

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