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Deloitte

Deloitte ha publicado en abril de 2016 el vídeo “El futuro del modelo energético de España en 2050” en el que analiza las claves para lograr una descarbonización sostenible del modelo energético español que permita alcanzar el objetivo de reducción de gases establecido por la UE.

La lucha contra el cambio climático es uno de los principales retos a los que nos enfrentamos. Los científicos han estimado que el límite para evitar un calentamiento global que tendría graves consecuencias sería de un billón de toneladas de emisiones de carbono acumuladas. Actualmente, el nivel de las emisiones acumuladas se sitúa en 0,5 billones de toneladas de CO2 y si se mantiene el ritmo actual el límite se alcanzaría en 2045.

La Unión Europea ha establecido un objetivo de reducción de emisiones a 2050 de entre un 80% y 95%, lo que obligará a España a disminuir significativamente las propias. En España, el transporte por carretera (con unas emisiones de 75 Mt CO2), la generación de electricidad (58 Mt CO2) y la industria (42 Mt CO2) representan el 70% de las emisiones totales en 2013.

Para poder cumplir con el objetivo de reducción de emisiones es necesario llevar a cabo simultáneamente tres palancas:

  • Conseguir una generación de electricidad libre de emisiones: para ello se requiere alcanzar un mix de generación basado exclusivamente en energías renovables, si bien se debe mantener la capacidad térmica convencional y la nuclear hasta contar con tecnologías de almacenamiento de energías económicamente viables.
  • Cambiar a energías con menores emisiones: para lo cual será necesario (i) la introducción masiva del vehículo eléctrico, (ii) el cambio modal del transporte pesado por carretera al ferrocarril eléctrico, (iii) aumentar el uso del gas natural en el transporte pesado y (iv) abastecer prácticamente la totalidad de la demanda energética del sector residencial y servicios a través de la electricidad y el gas natural.
  • Aumentar la eficiencia energética: en todos los sectores de la actividad para alcanzar una mejora del 50% a 2050.

Para ello, se requieren unas inversiones de entre 330.000 y 385.000 millones de euros. Además, el cumplimiento de este objetivo permitirá, a su vez, (i) reducir la dependencia de las importaciones energéticas, (ii) disminuir el precio de la electricidad y (iii) conseguir beneficios derivados de la eficiencia energética.

Por último, se recomienda:

  • Determinar objetivos de emisiones para todos los sectores, desarrollando una señal de precio efectiva del coste de las emisiones.
  • Fomentar el desarrollo del vehículo eléctrico y de los postes de recarga necesarios. Además, se debe impulsar el cambio modal al ferrocarril y la utilización del gas natural como tecnología de transición.
  • Impulsar el cambio a la electricidad y el gas y la eficiencia energética en el sector residencial, servicios e industria mientras se protege la competitividad económica.
  • Fomentar la instalación de tecnologías renovables, mientras se aprovecha al máximo la capacidad térmica convencional. Adicionalmente, extender el funcionamiento de las centrales nucleares hasta los 60 años y eliminar los costes de la política energética (sobrecoste de energías renovables, déficits de ejercicios anteriores, compensación a los sistemas no peninsulares) de la factura de la luz, convirtiéndola en una señal de precio eficiente para la descarbonización.

En definitiva, mejorar el medio ambiente es responsabilidad de todos (consumidores, empresas y administraciones públicas) y se debe garantizar la sostenibilidad económica de nuestra sociedad.

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