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TRACTEBEL, Comisión Europea

La consultora de ingeniería Tractebel ha realizado el informe Study on the benefits of additional electricity interconnections between Iberian Peninsula and rest of Europe, para la Comisión Europea. El documento analiza el estado actual de interconexión eléctrica entre los distintos países europeos y su avance hacia una verdadera Unión de la Energía. En concreto, cuantifica los costes y beneficios asociados al incremento del nivel de interconexión entre la península ibérica y el resto de Europa.

El plan de la Unión de la Energía, impulsado por la Comisión Europea, pretende garantizar que los ciudadanos y empresas de la UE accedan a un suministro energético seguro, asequible y respetuoso con el clima. Uno de los principales objetivos marcados en este plan es que los países europeos mantengan, al menos, un nivel de interconexión equivalente al 10% de la capacidad eléctrica instalada antes de 2020. En 2014, el nivel de interconexión de España y de Portugal fue del 3% y 7% respectivamente, incumpliendo, por tanto, con el objetivo fijado por la UE. Incluso considerando los proyectos ya aprobados pero no finalizados (Santa Llogaia-Baixas, Arkale y Golfo de Vizcaya), España alcanzaría una interconexión equivalente al 7% de su capacidad.

Partiendo de diferentes escenarios de capacidad instalada y nivel de interconexión a 2020, el informe elabora un análisis de costes y beneficios de distintas alternativas para incrementar el intercambio de energía entre la península ibérica y el resto de Europa. En concreto, analiza tres casos que corresponden a una interconexión del 10%, del 12% y del 15% en el horizonte 2030.

El caso del 15% (21,1 GW) requiere inversiones elevadas que conecten España con Reino Unido y con Italia. Según el modelo desarrollado, este escenario no alcanza el mínimo de rentabilidad necesario para ser considerado como opción.

El caso del 12% (16,8 GW) se encuentra en el umbral de rentabilidad. De hecho, bajo algunos escenarios de capacidad instalada, este caso no llegaría al mínimo exigido. En resumen, el grado de incertidumbre supera la posible rentabilidad que podría generar.

Por tanto, el informe recomienda la aplicación del caso del 10% (14GW) dada la gran cantidad de beneficios que aportaría sobre la inversión necesaria para desarrollarlo. Entre estos se encuentra un mejor aprovechamiento e integración de la capacidad renovable y nuclear instalada y un drástico descenso en el consumo de gas.

Para conseguir una interconexión del 10%, será necesario abordar nuevos proyectos, adicionales a los ya aprobados. Entre los más eficientes en costes, destacan la conexión Hernani-Cantegrit y la de Marsillon-Caballera, mencionados en la Declaración de Madrid de 2015. A éstos habría que añadir un tercer proyecto, que puede consistir en el denominado BRITIB, una conexión submarina entre España-Francia-Reino Unido o una tercera interconexión a través de los Pirineos.

Los costes asociados de incrementar la interconexión se situarían en un rango desde 3.900 millones de euros (en el caso de la tercera interconexión por los Pirineos) a 6.500 millones de euros (el BRITIB). En cuanto a los beneficios generados por esta inversión, se estiman en 280-370 millones de euros anuales en el primer caso y 550 – 600 millones de euros anuales en 2030 para el BRITIB. En definitiva, en cualquiera de estas dos alternativas para alcanzar una interconexión del 10%, los beneficios son superiores a los costes.

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