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Conclusiones:
  • El carbón desempeñó un papel fundamental en el desarrollo industrial, pero hoy es el combustible más contaminante de la generación eléctrica, siendo su uso contrario a los compromisos ambientales fijados en la Cumbre del Clima de París (COP21)
  • La Comisión Europea está centrando sus esfuerzos en eliminar las fuentes más contaminantes del mix energético, como es el caso de las centrales de carbón
  • Cada vez son más los Estados miembro que están adoptando políticas más restrictivas para combatir el cambio climático, anunciando el cierre de sus centrales de carbón en los próximos años. Países como Reino Unido o Finlandia ya han empezado a cerrar sus centrales de carbón, mientras que Bélgica, ya lo ha abandonado totalmente

1. El carbón es el combustible más contaminante en la generación eléctrica

El carbón desempeñó un papel fundamental en el desarrollo industrial, pero hoy es el combustible más contaminante de la generación eléctrica, siendo su uso contrario a los compromisos ambientales fijados en la Cumbre del Clima de París (COP21)

El carbón fue la principal fuente de energía de la primera Revolución Industrial, alimentó la máquina de vapor y fue crucial para poder abordar trabajos pesados y transportar personas y mercancías de una forma más efectiva.

Sin embargo, hoy es la fuente más contaminante de la generación eléctrica, siendo el combustible que libera más emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), con unas elevadas emisiones de CO2 además de emitir otras sustancias nocivas para la salud como el SO2, NO2 y partículas.

2. La Comisión Europea lo tiene claro

La Comisión Europea está centrando sus esfuerzos en eliminar las fuentes más contaminantes del mix energético, como es el caso de las centrales de carbón.

El cambio climático es un fenómeno que requiere la acción decida e inmediata de todos los países. Y por ello, desde hace décadas, se han hecho esfuerzos encaminados a combatir esta amenaza.

En los últimos años se han intensificado las negociaciones internacionales para avanzar en este camino ya que es necesario un acuerdo global mundial. Así, en la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP 21), que se celebró en diciembre de 2015 en París, los 195 países de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) adoptaron el “Acuerdo de París”.

Este Acuerdo estableció el objetivo de que la temperatura media mundial del planeta no suba más de 2ºC respecto a los niveles preindustriales, comprometiéndose a realizar todos los esfuerzos necesarios para limitar ese aumento a los 1,5ºC. Además, la UE tiene como objetivo reducir las emisiones de CO2 en un 80-95% para el año 2050 respecto de los niveles de 1990, con objetivos intermedios para 2030 (reducción de, al menos, un 40% respecto a los niveles de 1990).

Desde el año 1996, con la aparición de la Directiva de emisiones industriales, la Unión Europea lleva realizando grandes esfuerzos para conseguir reducir las emisiones de CO2 y eliminar las fuentes de generación que más contaminan, como es el caso del carbón. Su uso, va en contra de los objetivos de reducción de emisiones adoptados en el Acuerdo de París. Por este motivo, la Comisión Europea ha ido aprobando diferentes normativas orientadas a la reestructuración del sector del carbón en la Unión Europea:

1 - Comercio de derechos de emisión EU-ETS (2005), por el que se establece un esquema obligatorio de comercio de derechos de emisión. Se articula de modo que las empresas puedan adquirir o vender derechos de emisión que pueden comercializar según les convenga, de tal forma que al final del año cada empresa entregue un derecho de emisión por cada tonelada de CO2 emitido.

2 - Decisión del Consejo Europeo 2010/787/UE, de 10 de diciembre de 2010, por el que se facilita el cierre de las minas no competitivas, estableciendo la posibilidad de que los Estados miembro puedan conceder ayudas hasta el año 2018. El Consejo Europeo estimó, en el año 2010, que la política de la Unión Europea de fomento de las fuentes de energía renovables y de una economía sostenible baja en emisiones de carbono, no justifica el apoyo indefinido a las minas de carbón.

3 - Directiva 2010/75/UE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre las emisiones industriales, de 24 de noviembre de 2010, cuyo objetivo es controlar y reducir el impacto de las emisiones industriales en Europa, siendo necesario acometer inversiones para reducir la contaminación de partículas como el SO2 o el NOx, obligando a las centrales que quemen carbón a cumplir unos Valores Límite de Emisión (VLE).

4 - Paquete de Energía Limpia para todos los Europeos “Clean Energy Package” (2016), por el que la Comisión Europea presenta una propuesta de medidas orientadas a alcanzar los objetivos climáticos europeos a 2030, manteniendo la seguridad de suministro y la competitividad de los precios de la energía. En dicho paquete, la Comisión Europea permite la existencia de mecanismos de capacidad, tanto para la generación nueva o existente. Sin embargo, queda excluida de este mecanismo la generación que emita una cantidad superior a 550 gCO2/KWh. Esta restricción afecta directamente a las centrales de fuel y carbón.

3. El fin del carbón: cada vez más anunciado

Cada vez son más los Estados miembro que están adoptando políticas más restrictivas para combatir el cambio climático, anunciando el cierre de sus centrales de carbón en los próximos años. Países como Reino Unido o Finlandia ya han empezado a cerrar sus centrales de carbón, mientras que Bélgica, ya lo ha abandonado totalmente

El carbón es ahora el foco de atención de muchos países europeos. Es el combustible fósil más contaminante y que más Gases de Efecto Invernadero (GEI) emite a la atmosfera de entre todas las tecnologías que forman parte del mix de generación de electricidad. Además de los efectos contaminantes, el estudio titulado “La nube negra sobre Europa: efectos de la quema de carbón sobre la salud y la economía de la UE”, publicado en 2016 por WWF junto a la Alianza para la Salud y el Medio Ambiente (HEAL) y la Red de Acción por el Clima en Europa (CAN) ha demostrado que las partículas que emite el carbón son causantes de 22.900 muertes prematuras anuales en Europa.

Es por ello, que cada vez son más el número de Estados miembro que están anunciando el abandono del carbón en los próximos años para poder contribuir así a la consecución de los objetivos medioambientales europeos.

 
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